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Fernando Trullols escribe junto al actor Bruno Oro una película que él protagonizará

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Entrevista publicada en El Periódico de Catalunya el 15 de Enero de 2016

Cuando llevaba más de nueve años años metido en la piel del Artur Mas de Polònia’ (TV-3)Bruno Oro (Barcelona, 1978) decidió que ya era hora de que su profesión tomara otro rumbo. Este sábado (día al que el programa ha sido excepcionalmente desplazado), a las 21.55 horas, el Mas ‘polaco’ pronuncia su último discurso, que, casualmente, también será el último monólogo del actor en el programa que tantas satisfacciones le ha dado.

-Qué coincidencia que se retiren a la vez Mas y usted. Si no fuera porque ni el propio ‘president’ se lo imaginaba, pensaríamos que lo habían consensuado…

-No, ha sido una carambola que nos ha regalado el destino. En ‘Polònia’ ya había pasado, ya había habido algunas carambolas, pero tan fuertes como esta, no.

-Después del ‘15-15’  de la CUP nos lo creemos todo…

-Realmente, en los últimos años ha sido una locura. Desde el pacto fiscal hasta el ‘procés’… Estos años han sido muy intensos.

-¿Echará de menos a Mas? Al personaje, me refiero.

-No, porque he estado muchos años haciéndolo. Echaré de menos al equipo, los guiones ingeniosos, las risas que nos echábamos incluso en situaciones de urgencia y de prisas. Pero al personaje no, porque los actores tenemos siempre ganas de cambiar de papel. Y 10 años son muchos años.

-¿Cuando veía a Mas, pensaba: “Más, no, por favor”, valga la redundancia?

-No, porque buscaba maneras de reciclarme y de buscarle gestos nuevos. De hecho, hace pocos meses le encontré uno que no había observado. Además, el de Artur Mas era un personaje muy agradable de hacer por el momento que estábamos viviendo. Por tanto, en este nivel no he tenido saturación, he seguido enriqueciéndolo, creo, en la medida en que he podido.

-¡Incluso él ha llegado a imitar a su Mas!

-Sí, en algún mitin, cuando le decían: «¡Guapo1», él repondía: «¡Gracias1». Alguna coña ha hecho, sí.

-¿Y le hizo saber alguna vez si le molestaba ser imitado?

-Hombre, no es fácil verse imitado, seguramente; no creo que le gustara mucho, pero la relación era cordial. Las últimas veces que nos hemos visto me hacía bromas y en alguna foto que nos habíamos hecho juntos hacía algún gesto como el mío. Había un buen rollo.

-¿Y cómo ha vivido en la calle ser el ‘president’ de la Generalitat?

-Ha sido muy gratificante. Como que te estés duchando en el gimnasio y te digan: “’President’, ¿qué pasará con la independencia?» y cosas así. La verdad es que he recibido mucho cariño. Porque ‘Polònia’ gusta mucho a todos, a toda la familia. Es muy gratificante trabajar en este programa.

-¿Y ha recibido quejas de algún imitado?

-No, la verdad que no. Incluso Quim Monzó ha dicho: «Ahora ya he salido en el ‘Polònia’, ya soy alguien». Es que da relevancia y proyección. Para los políticos es un buen márketing.

-¿Le costará ver un Mas que no es el suyo?

-Bueno, de hecho ya hizo este papel también Carlos Latre, aunque fueron solo unos meses. Ahora lo interpretará un gran actor que tiene grandes recursos, con lo que lo hará muy bien. Le doy el relevo con absoluta tranquilidad

-En la grabación del monólogo final, el que se verá este sábado, se le notaba tan emocionado o más que su personaje.

-Sí, estuve a punto de quebrarme, pero conseguí aguantar hasta el final.

-Son muchos años, pero la decisión de irse ha sido suya.

-Sí, tengo un proyecto, que es un largometraje que he escrito con Fernando Trullols, un gran guionista, y que protagonizaré yo mismo con Clara Segura.

-Siempre Clara Segura…

-Sí somos  inseparables. La verdad es que me hace mucha ilusión este proyecto; poder hacerlo tranquilamente, poder componer la banda sonora yo mismo… Esto me tiene ocupado ahora. La idea es rodar en cuanto hayamos acabado el guion.

-La radio no la abandonará…

-No, seguiré colaborando en ‘El matí de Catalunya Ràdio’ un par de días a la semana.

-Imagino que ahora tendrá más libertad, porque será difícil compaginar la grabación de ‘Polònia’ con otras cosas.

-Ese programa es muy intenso. Y, además, la imagen se desgasta. Llevo muchos años, 11, saliendo en antena. Incluso hubo una época que hacía ‘Polònia’ y ‘Crackòvia’, con lo que simultaneaba dos programas a la semana. He hecho ‘Vinagre’, ‘El cor de la ciutat’…Creo que dejar respirar tu cara es positivo.

-Para hacer música sí que ha encontrado tiempo.

-Sí, he podido grabar tres discos, lo que pasa es que no he podido dedicarme como quisiera. Pasa lo mismo con el teatro: he ido haciendo cosas -últimamente ‘Polònia: el músical’; ‘Rosa tatuada’, con Clara Segura…-, pero me  gustaría dedicarle más tiempo.

-Con este proyecto saldará su deuda con el cine, que tenía más abandonado.

-Sí, últimamente solo había hecho alguna aparición. Es que trabajar en ‘Polònia’ es muy cansado.

-El ritmo de trabajo es fuerte, por eso lo convierte en una gran experiencia profesional, ¿no?

-Si, ‘Polònia’ es una muy buena escuela. Se trabaja con mucha urgencia, con muchas prisas, pero es fantástico, porque los guionistas son brillantes e interpretativamente es muy divertido.

-Nada más llegar, Carles Puigdemont ya les ha hecho la jugada de desplazar el programa –su último programa– al sábado.

-Sí, porque Mònica Terribas le hacía una entrevista en nuestro horario. Es lo que toca. Estamos al servicio de la televisión pública. (ríe)